jueves, 3 de septiembre de 2015

FLORA PALENTINA

Vestida de fiesta está la flora que laderas y monte engalana.
Luis Merino Linares la retrata y detiene sus cálices llenos
de belleza resguardada.
Amanece el día y el objetivo busca el placer del hallazgo.
Cae la tarde y la luz que se apaga, resalta la mata que se oculta
en silenciosos pasos hacia el sueño.
San Antolín llena plazas y parques de griteríos y jarana,
los poetas y artistas sobrevuelan estos ruidos
y enjeretan lo que subyace en esos oropeles del aire.
Reja, Paniagua, Capel, Cuesta...
endulzan el paladar de la mirada
y las fiestas se tornan espejos de esas silenciosas flores
que configuran la floresta.
Recita el pájaro la oración matutina
y el sol besa con ternura los espejuelos del agua.
El tomillo y el romero se disputan la proximidad
con lavanda y la manzanilla.
Rincones maravillosos de sobriedad aparente
dejan escapar la luz sobre el río o el Canal
y unas hojas de chopo amarillentas
asoman su rostro de despedida.
Caen al agua pausadamente
con voluntad asumida,
caen y vitorean gracia.
Brillo en los ojos,
emoción en el alma.


Chindas, como canino no entiendes de estos pareceres hermosos en los que el ser humano se recrea, pero has de saber que sin la flora, la opacidad de la tierra perdería su aroma de colores quedando sumida en la tristeza de la soledad. La fauna, que a ti tanto te atrae, sería huérfana de escondites, de refugios, de oasis.

Palencia alberga especies que recrean la montaña, las llanura. Mesetas que engalanan al aire en sus bajadas y subidas, para ostentar junto al cielo el plantel de la esperanza.

jueves, 27 de agosto de 2015

FINAL DE ETAPA

        Sí, querido Chindas, toca a su fin nuestro diálogo-monólogo: "gacetilla local" agosteña. Las vacaciones de los visitantes veraniegos están haciendo las maletas para volver a sus lares cotidianos de invierno, a su vivir con el reloj marcando las pautas y haciéndolos rememorar ese sabor del pueblo que da impulso y complacencia. Días pasados en convivencia con sabor a paz, con la algazara de fiestas locales participando, siendo parte del convite de la alegría. Paseos por el Canal de Castilla pisando la suavidad de la hierba, o en bicicleta ejerciendo el deporte de la salud y esas tertulias vespertinas que engrandecen el alma... 
            Puertas y ventanas se tornarán párpados cerrados por el sueño de la ausencia de sus amos, conservando el colorido fresco de su renovación, el mimo de la brocha que se despidió también, permitiendo así que cuando la lluvia o la nieve bese sus sienes, resbale sin herir sus poros.
            Septiembre volverá a ser para nosotros ese espacio de reflexión y calma. Contemplaremos la vida de nuevo, como el pajarillo que se posa en un junco y balanceándose, mira inquieto cuanto le rodea, o como la última mariposa que liba en una flor silvestre los restos del néctar que el estío dejó. Bandadas de pájaros cruzan ya el horizonte de esas nubes que algodonan el cielo, y tachonando con líneas pardas el lienzo abstracto que pintan, otean su nido futuro. 
              Poesía vestida de ausencia de ruidos, como el arroyo que despierta saltarín y fresco.
          Tu, Chindas, ladrarás a los gatos asomados a las tapias del corral. El griterío, que tanto te molestaba al principio por la libertad de los niños que coaccionaba la tuya, lo echarás de menos pero, poco a poco, volverá la quietud a ser la reina del paraíso que se reserva para sabios y animales de compañía.
            Los pueblos como el nuestro acogen los ¡guauuu....ús! que vigilan, protegen y rabean al afecto compartido. Maravillosa realización de la amistad sincera.

          La etapa que señorea al sol por las calles va llegando a su meta y entre vitores a los vencedores, Requena despide a los suyos. 
           ¡Feliz invierno! Prohibido no regresar alguno el próximo año, aquí os esperamos aunque lleguéis centenarios.

jueves, 20 de agosto de 2015

SUEÑOS DE LUZ

        El pasado domingo, amigo Chindas, las tinieblas de la despoblación desaparecieron como por encanto en nuestro pueblo. Unos reflejos del iris aparecieron por nuestras calles, ¡eran niños!; sus padres descienden de aquí y con orgullo mostraban a sus retoños festejando "El Día de la Asociación Cultural Santa Ana S. XXI". Vestidos con ropas regionales ponían esa nota de color que tanto se necesita en estos núcleos y sus risas, cual vistosas mariposas, sobrevolaban por este jardín de la vida dando esperanza de futuro.
            Créeme, mi fiel compañero, por un momento mientras tu dormitabas a mis pies en el patio donde estaba sentada, imaginé que llegaba a mis manos un ramo de flores con estrellas, brillando estas últimas de tal manera que, poco a poco, iban poseyendo mi mente hasta adentrarme en un futuro totalmente impensable hace unos días. Toda la belleza de las plantas se me antojaban  sonidos llenos de arpegios que bordeaban al municipio y la luz irradiada por las luminarias de la noche, centinelas velando por el mismo. Espejismo de deseos tal vez, pero la realidad estaba ahí, en las calles, en la plazas, en las casas de los abuelos...
            Festividad emotiva. La Abuela Mayor, Santa Ana, presidía y compartía la ilusión de las jóvenes madres y padres que prepararon el homenaje, las abuelas actuales secaban la lágrima furtiva que se escapaba de sus ojos. D. Pablo, salesiano e hijo del pueblo, hablaba con ese sentimiento que cala y emociona. Raquel, la Presidenta, y su equipo pusieron todo su empeño en recrear a los asistentes llenando de ilusión y unidad esta convivencia. ¡Guauuu.....! por vuestra generosa aportación al bienestar común. La paellada, generosa en tropiezos, hizo la delicia de los más de cien comensales. Mesa y mantel para estrechar lazos, para saborear la amistad y compartir, una vez más, la unidad que reina en Requena en fechas demostradas.

            Sueños de luz, de permanencia, de raíces que jubilosas esperanzan la tierra. Sueños de luz albergando el corto camino que separa el ayer del hoy. Ilusión rebrotando magaritas, espliegos.
            Pies pequeños acariciando en sus carreras el asfalto y las praderas. Nubecillas mimando al celeste cielo para hacer sonreír al sol, para difuminar sus rayos y otorgar al suelo el placer del buen tiempo. Sueños en tules protegidos para seguir en esta realidad que se avecina con creciente natalidad.


            Felicitamos a la Asociación por sus logros, confiando una vez más en su buen hacer y esperando que el próximo año su entusiasmo alcance la plenitud de éste o la supere si es posible. 

jueves, 13 de agosto de 2015

TORMENTA FESTIVA

       Hace unos días los relámpagos y truenos te tenían atemorizado, querido Chindas, y tus ¡guauuuus! retumbaban en esa noche en que los responsables pergeñábamos el programa de los actos, en las fiestas locales de San Miguel "el veraneante". Tal vez el nombre te resulte un interrogante, pero has de comprender que sólo en agosto, el pueblo se llena de gente que viene a pasar el verano a la paz  del mismo y en septiembre estaría subido a su peana, en el altar, quedando su memoria olvidada; de ahí el cambio de fecha de su festividad y el apodo.
            Patrono local, al que los antepasados nuestros honraban tras recoger la cosecha, festejando así el descanso tras el duro devenir del trabajo de siega, acarreo, trilla y bielda, almacén y molino. Pan ganado mirando al cielo, para que éste no se lo arrebatase antes de poseer su corrusco.
            Sí, como decíamos antes, el cielo se enfadó y apareció la tormenta. Los truenos voceaban el enojo de las nubes y éstas derramaron lágrimas abundantemente. Los girasoles, único fruto alzado, se dieron su ducha de gloria llenando sus raíces del néctar que les hacía crecer. Noche mágica de resplandores, llena de desvelos y temores, de sábanas arrebujadas y colchas hechas un ovillo en la mayoría de las alcobas, escondiendo la risa del amado que aprovechaba el susto para abrazar con más fuerza a su pareja.
            Tormenta con tambores de cuero, con baquetas que golpean la risa del susto, con compaña de jarana y juventud. Días precedentes a este San Miguel, una vez más desapacible en el tiempo y vigoroso, cálido, en días sucesivos. ¿ Qué le sucede a este Arcángel para ventear en demasía, llover o regalarnos frío, siempre en dicha fiesta? Es verdad que cada vez es más profana la algazara pero... el cura no dejó de cantar en la procesión y los vestidos regionales, más bien locales, ponían colorido a su paso.
            ¡Quien como Dios, nadie como Dios!. San Miguel Arcángel, caudillo de Dios, dirige los pasos de este batallón... en voz en grito, en mi infancia y juventud, coreaban las mozas y mozos de entonces. Ese batallón ha sido reducido y las minorías apenas tienen voz y devoción.

            Ya ves, amigo Chindas, hace horas iniciamos el festejo y ya estamos otra vez sumidos en nuestro cotidiano vivir como el trigo que reposa en las paneras y almacenes. El dorado cabello de las espigas adormece en el silencio compartido. Ya no hay truenos que hagan temblar su débil caña y el murmullo del aire las visita por las rendijas de los bocarones o puertas, depositando el cálido beso de su complicidad amorosa con la tierra. 
Fiesta pasada, remusguillo en el alma.

jueves, 30 de julio de 2015

FINES DE SEMANA

          Con el placer que se aloja en los corazones que soñaron muchas veces con las vacaciones del verano, los fines de semana de julio y agosto son el cenit del gozo. La juventud airea su alegría y vitalidad en las plazas, jardines o márgenes del Canal de Castilla si éste les sirve de espejo, o de cualquier río que corre sin darles alcance en su ociosa y festiva vacación.
            En los pueblos se respira a progreso generacional, niños y adultos se entremezclan en la solana, carreras de juegos infantiles, bicicletas, balones y tertulias al fresco de la tarde se hacen cotidianos pero, llegados los fines de semana, todo se acrecienta, parece como que el "domingo" se adelanta. Me refiero a tal día porque por no ser laboral, tiene un carácter relajado, familiar, más social que otros, ya que los amigos afianzan esa deliciosa costumbre de compartir experiencias y asueto.
            Tú, mi gran amigo Chindas, sé que añoras esas "soledades" que te permiten correr por el campo, salir a la calle con tu bozal, pero libre. El verano para ti es un cúmulo de voces, risas oídas desde el otro lado de la tapia que alteran tu forma de vivir, por lo cual sé que tu sosiego no es el sosiego de los humanos. Tu libertad termina cuando empieza la de los visitantes veraniegos.
            Se acercan, mi fiel compañero de fatigas, las fiestas patronales. Agosto en especial, se llena de música. Aquí, en nuestro pueblo se avecinan varios sábados animados por diversos acontecimientos, tenemos que lucir la acogida de la que hacemos gala y dar a nuestros visitantes -vecinos estivales- motivos de evocación cuando regresan a sus hogares de invierno.
            Calles de puertas cerradas a la luz y al frío están engalanadas ahora. La Diputación, como hada madrina, intenta con los ayuntamientos dar alegría y contento a estos pueblos semi desiertos patrocinando coros y danzas, para evocar el recuerdo de aquellas fiestas de antaño en la que las gentes festejaban el final de la cosecha poniendo al Santo Patrón con bailes las espigas de su esfuerzo.

            Pueblos pequeños con sueños de no morir agasajamos a los niños para que, como nosotros ahora festejamos el ayer de nuestra infancia, ellos sigan haciendo presente en su madurez la suya.                     Presente y futuro unidos en la ilusión y la alegría de la amistad compartida.

jueves, 23 de julio de 2015

EL CAMPANIL DE LA TORRE

        ¡Al fin!, querido Chindas, el campanil de la torre luce airoso mirándonos desde su atalaya. Espejo del tiempo de las generaciones que vieron colocar su imagen galana en tan visible espacio a primeros del siglo pasado. Campana dentro para señalar las horas que el reloj le dictaba, para, a las 12 y 24 que la saeta marcaba, repicar a muerto, expreso deseo del donante. Oración callada la de entonces rememorando.
            Campanil de la torre vestido de color de luto por la forja y el recuerdo. Día de alegría en el pueblo al ver devuelta a la iglesia su corona, que esbelta luce rozando el cielo. Las cigüeñas le miran con cierto recelo, aunque inofensivo sigue a su lado y, al no tañir, detienen su vuelo.
            Expectación en la calle con las grúas amarrando e izando la majestuosa figura reparada; móviles y flaxes detienen para la historia, en sus cámaras, el retorno de esta "joya" averiada que bajó hecha pedazos, que rompió las esperanzas de renacer a la vista de todos. Tú, querido Chindas, también observabas y en esa plegaria de tus guauuuus, alargados y sonoros, deseabas como todos, que el ayuntamiento, dueño del reloj y campanil, salvase las distancias económicas hasta dar este nuevo amanecer.
            Empezamos dando las gracias a la corporación saliente, que ha hecho posible este día de gozo. Sus cuentas han cuadrado y, aunque el ingrato suelo que pisamos sólo vea las "obligaciones", sin reparar en los obstáculos que detienen las obras, es de bien nacidos ser agradecidos por el logro conseguido.
            Campanil de la torre con la veleta en lo alto, girar al sur la mirada quieres cuando el norte se agazapa y el viento se torna cómplice y rula a desgana. Campana del ángelus de mediodía, en silencio sonando para las gentes de ahora, para que las palomas no huyan y el sudor que secó a su tañido en las labores del campo siga siendo espiga entre los dedos portada.
            Campanil de la torre de mi pueblo has vuelto para quedarte otros cien años. Miran los niños ahora el izado de tu cuerpo,sin entender el júbilo, sin valorar la hazaña de volver a ser protagonista en un pueblo de silencios.
            Chindas desde su espacio cercado, mira a la grúa dar giros y más giros hasta acertar con el vértice, depositando suavemente esta cresta legendaria, santo y seña local, orgullo de los ojos habituados a su presencia. Generaciones unidas en sentimientos, ayer como hoy es un día festivo para la vista.

viernes, 3 de julio de 2015

LA SED DE LOS GERANIOS

       Pasan los días, amigo Chindas, afilando el sol sus rayos, lamiendo las gotas de agua que retienen las raíces de las plantas hasta abrasar el corazón de éstas, dejando un débil latido de existencia amurallado en su tiesto de barro.
         Los geranios florecidos intentan mantener a sus vástagos protegidos con su sombra de color hasta que el riego vespertino alimente su alma de belleza natural. Abanico cerrado es el viento plegado que sestea bajo un árbol, al lado del arroyo. Semana ésta que está potenciando el orgullo del termómetro que da la nota más alta. Reseca y soleada la hierba anhela el rapado de su melena para que sus brotes, débiles pinceladas asidas a la tierra, respiren con avidez el paraíso del agua que en la fuente cercana canturrea en libertad.
          Días se siega y sudor, de luz aposentada ociosa sobre el laberinto de cruces en caminos y hombros desnudos, en balcones  y jardines, libando el color de las flores hasta marchitarlo, dejando el rosetón empequeñecido y soñoliento.  Poesía encerrada en cada hoja, en cada pétalo, en cada capullo amaneciendo. Historia de vidas.
             Nubes pasajeras se entremezclan con bandadas de pájaros que trinan desde la altura haciendo  guiños al sol y éste se muestra enojado porque sus lentes aparecen moteadas. Visión  de montañas lejanas en tonos azulados y campos ocres de madurez, aparecen en este paisaje real de nuestro entorno. Pergaminos escritos con luces de renovación y calma.

              Sed apagada mirando al cielo y recreando el suelo, dan al atardecer el aroma del tiempo.