jueves, 16 de septiembre de 2010

Pequeñas cosas

¡Qué alegría! ¡Qué gozo! ¡Qué diversión! Hemos ido a regar. El agua ha comenzado a correr por el regato. Parecía algo vivo moviéndose, avanzando. He jugado corriendo con ella, sobrepasándola, volviendo, salpicándome, mordiendo las hojas que arrastraba o escarbando para que avanzase cuando algún pequeño obstáculo lo impedía. Mi socio me contemplaba, radiante su mirada, al ver mi extraño y frenético comportamiento.
En ese momento pasó un ciclista seguido de su perro. Me fui rápido tras ellos. Un nuevo entretenimiento. Casi tiramos al ciclista que echó pie a tierra mientras mi socio me llamaba sin mucho éxito. Era el día de mis travesuras. Poco después pasó una señora con un perrito sujeto con una correa. Me apresuré a su encuentro enredándonos los tres. Mientras la señora urgía a mi socio para que me llamase, yo no estaba para hacer caso a las llamadas,
Ya volviendo a casa fui recriminado por mi actitud, lamentando lo bien que había comenzado el día y como mi atolondrado actuar nos había hecho quedar mal con dos vecinos y que de no corregirme tendría que salir como el perrito, sujeto con una correa.
Le miré pícaro como interrogando si los humanos no cometían también algunas actuaciones erróneas, pequeñas cosas y si también deberían ser castigados.
Y sí las cometen. Este mismo día El Norte de Castilla ponía en un pie de foto que la Junta se había gastado en las loberas de Caleruega 1.500.000.000 euros. Nos reímos comentándolo. Ya se podía gastar algún milloncejo en las perreras de Requena. Se ve que el autor de pie de foto ni siquiera leyó lo que escribía y dejó mal parado al periódico. ¿Habrá sido corregido o seguirá suelto para sus travesuras ¿
En los paseos que damos por el Canal, solemos pasar por las tojas del Juncal y del Rosillo. Este invierno han construido muy bien unas arquetas con contador de agua para poder mantenerlas como charcas en los secos meses veraniegos. Es el primer año y ahí están las tojas sin gota de agua y las arquetas muertas de risa esperando que les den uso Si en el primer año no se emplean es dudoso el que se empleen alguna vez. Se han colocado carteles explicativos de las charcas, de su fauna y flora, se ha hecho un gasto este año inútil ¿seguirán sin sujetar los que tan alegremente sueltan los cuartos que administran?.
Constatamos que también nosotros cometemos pequeñas faltas. Algunas de las mías las he contado mi socio me cuenta una suya en su último viaje a Palencia, pero ambos creemos que lo importante es ser responsables y corregirlas, pues si en los pequeños fallos pasamos de largo ¿Quién puede asegurar que en las ocasiones graves no tendremos un comportamiento despreciable?
Sigo saliendo al campo sin correa. Mi socio cree que he de llegar a ser un perro magnífico capaz de dominar mis instintos cuando me impulsen a un comportamiento inadecuado. Yo sé que así será..

jueves, 9 de septiembre de 2010

La escuela

Requena, como muchos otros pueblos de Palencia, es un pueblo con abuelos pero sin nietos, con maestros jubilados pero sin escolares. La representación gráfica de su población, más que una pirámide invertida, es un paraguas abierto pero sin mango. Sólo dentro de la población de los animales domésticos somos normales. Tengo cinco meses y mi socio “jubilata”, que me ha extraído un diente sangrante de los de leche, dice que ya es hora de dar un paso más en mi educación, que ya es el momento de la escuela. Y de la escuela hablamos que va a comenzar el curso.
Parece que estamos en tiempo de reformas, de pactos. Tal vez sea más positivo hablar de mejoras, lo que supone siempre que no todo lo que se hace está mal, pero sí que es necesario corregir, incrementar, superar...
Y hay que comenzar a mejorar desde la base, la educación infantil, después la escuela primaria. Mejorar sólo la ESO sin mejorar las etapas anteriores puede tener buena fachada pero poco calado.
La mejora tiene que tener clara la finalidad de la escuela: como diríamos antiguamente iniciar la formación de mujeres y hombres hechos y derechos. Personas hechas que desarrollen sus cualidades para valerse por sí mismos en el trabajo, en el conocimiento, en las relaciones, en el autodominio; y derechas, es decir, rectas con los poderosos, ecuánimes con los iguales y benevolentes con los necesitados.
Se forman personas, por lo que la educación no puede ser sexista pero sí sexuada; las personas no son ángeles, tienen sexo con sus características y cualidades físicas y psicológicas, igualmente válidas y complementarias pero diferenciadas.
La escuela no es el único agente formador, están la familia, los amigos, el pueblo, la ciudad, el barrio, los medios de comunicación, el conjunto de la sociedad, por lo que ni todas las deficiencias formativas se deben a la escuela, ni se solucionarán sólo con mejoras escolares.
La escuela debe disponer de los medios adecuados a su fin y al momento en que vivimos, pero es necesaria cierta austeridad y contención. Nuevas tecnologías sí, pero su exceso puede ser turbador y contraproducente; se forman personas y no manipuladores de maquinitas y consumidores de productos virtuales.
El principal recurso educativo es el maestro. No debe escatimarse en su formación y hay que poner a su disposición lo necesario para el desempeño de sus tareas.
Si queremos una población bilingüe no se conseguirá sin maestros bilingües aunque sea necesario para conseguirlo un año de prácticas en los países adecuados.
Los seis años del periodo escolar comprenden una etapa básica e integradora. Multiplicar los maestros especialistas en inglés, educación física etc., dispersa y distorsiona. El maestro debe tener capacidad de dar toda la enseñanza básica. A esta edad tener en casa dos o más madres distorsiona. Salvo ayudas especiales el maestro es maestro de todo y en todo.
La administración educativa debe marcar los diversos objetivos y sus etapas: comprensión y expresión del idioma, el lenguaje matemático y su operatividad, el conocimiento del medio físico etc., y controlar sus resultados.
Y los centros escolares y los maestros deben gozar de libertad para asignar cursos, pudiendo el mismo maestro continuar con el curso varios años, poner un maestro por grupo, o poner cada dos grupos dos maestros. Los maestros han de gozar también de libertad de distribución de tareas y horarios pudiendo, por ejemplo, enseñar matemáticas con problemas de física, de geografía y de expresión en inglés y dedicar a ello el tiempo necesario de la jornada escolar o toda ella.
La inspección deberá comprobar los resultados, dialogar con los maestros sobre posibles desviaciones de los objetivos perseguidos y, de persistir estas, hacer introducir cambios y hasta a obligar al reciclaje educativo.
Menos mal que en este periodo no hay una barrera de cierre y fracaso escolar; su educación continuará en la ESO. Siendo esto así habría que hablar de modos de evaluación, pero ya llevamos varios días dialogando sobre el tema escolar y nos cuesta expresarnos de forma breve, clara y sencilla.
No lo conseguimos pero el tema nos gusta, por lo que tal vez otro día...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Don Esteban, obispo

Cuando suenan las campanas me alboroto y lanzo un aullido prolongado, interminable. Están tocando a misa y me uno a la llamada para que tanto los habitantes de la casa, como los vecinos, sepan que las puertas de la iglesia están abiertas. Mi dueña suele decir que ya canta el monaguillo.
Requena tiene un gran templo gótico del dieciséis. Yo suelo a veces rodearlo cuando salgo por el pueblo y hasta una vez en que estaban las puertas abiertas me asomé a su interior. Tiene un gran retablo del dieciocho y otro con una escultura de Santa Ana y siete preciosas tablas del siglo de fundación del edificio. Me cuentan que además hay una extraordinaria cruz procesional medieval llevada a varias exposiciones y depositada en el museo diocesano.
Todos los domingos viene un cura, uno es buen amigo mío y suele acercarse a saludarme.
Pues si esto existe en Requena, uno puede imaginarse la riqueza patrimonial de la diócesis palentina.
Como este domingo se ha hecho cargo de la diócesis D. Esteban Escudero, le damos la bienvenida y nos alegramos mucho, pues, según nos cuentan, se le ve contento con su nombramiento y todos suponemos que, con la edad que tiene, no será Palencia un pequeño momento en su carrera eclesiástica ascendente.
D. Esteban ya preside la comunidad católica provincial y además de ser responsable de su gran patrimonio, preside una institución con numerosas personas con dedicación total sacerdotes, religiosos y religiosas. La Iglesia desarrolla una extensa labor en el campo de la educación, de la sanidad, de la atención a los mayores y a los necesitados a través de colegios, residencias, Cáritas, etc.
Numerosas asociaciones e instituciones dependen del obispo y la mayoría de los palentinos se consideran fieles o tienes contacto con la Iglesia con motivo de celebraciones y fiestas como bodas, bautizos, comuniones o defunciones. ¿Qué otra autoridad provincial tiene tantas responsabilidades y con tantos medios?
Pero nuestro obispo sabe muy bien que no es un señor feudal, que su ministerio es un servicio; que el patrimonio de que dispone es una acumulación de arte y de sacrificios de numerosas generaciones por lo que por su origen es un tesoro que pertenece a toda la sociedad palentina y que, estando al cuidado de la Iglesia, supone responsabilidad y gastos más que beneficios; que instituciones y agentes religiosos tienen su propia autonomía y que la labor episcopal es fundamentalmente de animación y de referente de unidad.
Bien sabe nuestro obispo que la sociedad actual, sobre todo la población joven y activa, vive alejada de la práctica religiosa y con frecuencia es muy crítica con la Iglesia y hasta con el mismo hecho religioso.
¿Consistirá su misión apostólica en defender la fuerza de la Iglesia, su visión de la moral y una legislación inspirada en su doctrina, o en el anuncio de la buena nueva, sin imposiciones y en confortar a los creyentes en la fe, en la esperanza y en el amor en una llamada a la renovación continua?
Los cristianos somos hombres como los demás con sus aspiraciones, virtudes, defectos y deficiencias y, sin una renovación continua interior, ¿cómo podemos ser testigos de ese mundo nuevo que es el reino de Dios?
Anuncio y testimonio. Señor obispo bienvenido. Yo me uno al anuncio cuando suenan las campanas y espero que mis socios puedan dar testimonio de aquel en quien creen.

viernes, 27 de agosto de 2010

Violencia y esclavitud.

Aunque parezca extraño, conozco más a las personas que residen en el pueblo que a los canes. Sé cuántos somos más por los ladridos que por haberlos visto y es que no es fácil la comunicación acostumbrados como estamos a estar, algunos atados y otros viviendo en los corrales sin salir de ellos.
En el patio de la casa llena de flores anejo al mío, hay un perrito simpático que viene de Cantabria los fines de semana y en cuanto nos vemos en la calle nos saludamos alegremente. Detrás de la iglesia hay un pastor alemán atado a la entrada de una nave agrícola; le acompaña una perrita libre de ataduras que me ladra furiosamente cuando paso, me acerco a ella, se calla y recibe mis carantoñas. Son tres los que pasean con su dueño todas las tardes y, a veces, nos encontramos. Cuando era más pequeño me trataban bien, pero últimamente mientras un pequeño perro juega conmigo, la perrita me ladra furiosamente y el perro mediano de rabo cortado gruñe con furia, arquea el lomo y se acerca ladrando obligando a intervenir a su dueño mientras mi socio me llama para continuar el paseo. El otro día me encontré solitario a un perro grande, me acerqué a él arrastrándome, en señal de buena voluntad, nos miramos complacientes, pero él siguió su camino sin ganas de jugar. Cuando recorro la calle más alta del pueblo, dos perros asoman sus cabezas por encima de la tapia, uno es inmenso y me ladra intimidatoriamente. Y ya he contado que todos los atardeceres anda suelto Charli, el violento, que ha mandado al veterinario malheridos a dos perros más pequeños. Y yo me pregunto el porqué las relaciones pueden ser tan difíciles y sobre todo el porqué de la violencia,
Y ya está mi socio desatándose en comentarios; que también entre los humanos que se dicen racionales y solidarios, existen los violentos que basan sus relaciones en determinadas circunstancias en la imposición por la violencia. Defienden sus intereses por la fuerza bruta. Tal vez, a veces, se sientan débiles e inseguros en una relación normal de diálogo, racionalidad y cercanía natural.
Hoy tenemos una ley sobre la llamada violencia de género por la que, aparte de proteger a las posibles víctimas y castigar a los delincuentes, sirve para concienciar que el que se impone con violencia es una persona débil y despreciable, incapaz de relacionarse de una manera humana racional.
En este aspecto, y a pesar de la existencia de pirados, la comunidad ha progresado pero hay un campo denigrante en nuestro tiempo: la esclavitud sexual.
Todos sabemos que hay miles de mujeres obligadas violentamente a prestar servicios sexuales. Se comercia con ellas se las compra y se las vende, se las secuestra, se las maltrata para que se sometan, se las coacciona, se las amenaza, son violadas repetidamente. Y no son delincuentes solitarios los que realizan estos delitos, sino bandas organizadas internacionalmente.
No hay que confundir esto con el tema de la prostitución, ya que si alguien quiere relación sexual, previo pago, la relación libre no está regulada por ley y lo no regulado no es ilegal.
Pero el secuestro, la violación, el maltrato y la amenaza están condenados por la ley como delitos y su comisión por bandas criminales tiene una especial gravedad.
A veces leemos en la prensa que la policía ha desarticulado una banda de prostitución ilegal.... No, no y no. Nunca aparece como una banda de secuestradores, de violadores. Si un secuestro o una violación están severamente castigados ¿cuántos años de condena de cárcel deberían recibir los autores de secuestros y violaciones en cadena?
No hay conciencia de semejante atropello, tal vez, porque legisladores, jueces, abogados y fiscales, policías, empresarios y obreros, ricos y pobres, cultos e incultos, directamente o indirectamente a través de su entorno se recurre al sexo pagado y no sería tranquilizador para su autoestima que debajo de estos desahogos exista un submundo criminal.
Y que no se diga que es difícil probar el delito. Es una actividad cara al público y ciudadanos y policía saben donde hay prostitución y no es difícil barruntar cuando esta no es libre. Pero claro, si se descubren abusos y las penas son mínimas como un delito contra la libertad laboral, la capacidad de coacción que amenaza a la propia vida y la de sus allegados es máxima y testificar es un gran peligro para condenas tan suaves. Estas son bandas auténticamente terroristas que causan terror y dolor en miles de víctimas. ¿Las tratamos como tales? Vergüenza, vergüenza y vergüenza.
Como espero que los perros violentos estén a buen recaudo y encadenados, se supone que también las personas buenas y sensibles aspiran a que estas bandas sean erradicadas y sus miembros acaben en cárceles de seguridad.
¿Qué partido pondrá esto como prioritario en su programa?

viernes, 20 de agosto de 2010

Animosos

Son las seis de la tarde. Estamos en agosto, hace calor y pega el sol. Por la margen derecha del canal caminamos hacia la esclusa de Boadilla. Al salir de Requena el canal debe abrirse paso en la gran loma que separa las aguas que van al Pisuerga y al Carrión. Es el mayor vaciado de tierra de todo el trayecto. Subiendo y bajando la loma no hay ni un árbol ni una sombra y el paseo se hace pesado y fatigoso. Me quejo con débiles gruñidos y me hago el remolón. Me tumbo a la sombra de unos matojos mientras mi socio sigue su camino. Me ha entrado la crisis, pero las circunstancias obligan, tengo que correr un poco para alcanzarle.
Terminada la cuesta reaparece el verdor, los árboles y la gran toja de Valdemorco. Entramos en el mirador de las aves, y mientras yo me tumbo feliz a la sombra él contempla la charca, las lomas de Campos y a lo lejos la Cordillera Cantábrica.
A las siete y treinta y cinco se oye de pronto un rumor intenso, los carrizos de la toja no se mueven, pero los chopos que a nuestras espaldas bordean ambos márgenes del canal se agitan por el viento. Ha surgido el cierzo e instantáneamente se retira todo el denso calor y el sofoco de la tarde.
Habiendo bebido yo en las aguas de la laguna, animosos, iniciamos la vuelta. Ahora, sí, el paseo invita a la comunicación...

Estamos en plena crisis, parece que todo está agostado. La subida de la cuesta es dura, agobiante, espesa, irrespirable. No cesan los lamentos y aunque, tal vez, la estemos ya bajando, qué tentación dejarse estar, tumbarse a la sombra de cualquier mata y seguir rumiando nuestro malestar.
Es cierto que muchos lo están pasando muy mal, como los millones de parados, las dificultades de la economía y parece que nuestros dirigentes nos conducen en una senda de sacrificios sin futuro. No obstante el cauce de la economía sigue su curso; tenemos desarrolladas infraestructuras, empresas agrícolas, industriales y de servicios, tenemos escuelas y universidades y centros de investigación y, sobre todo, tenemos personas no menos formadas ni menos capaces que las de nuestros amigos y competidores. ¿Por qué tanta amargura, tanto desánimo? Por supuesto que la cuesta es dura, los tiempos secos y bochornosos, pero con buen ánimo será más fácil y rápido el llegar a rutas más apetecibles.
No vale la pena quejarse porque nos hayan congelado o reducido salarios y pensiones, ¿es necesaria una huelga general? Si lo es, no puede ser como un lamento supremo de nuestras desgracias. Es muy posible que, como a río revuelto ganancia de pescadores, algunos sectores poderosos intenten organizar la salida de la crisis y el futuro en función de sus intereses y egoísmos y sea conveniente hacerles saber a ellos y a nuestros dirigentes que todos tenemos derechos a la dignidad de una vida próspera y a la participación equitativa tanto en los bienes como en la organización de la sociedad. Que la huelga sea más una posición ante el futro que un lamento sobre el presente.

Animados por el viento del norte que nos da de cara, nos acercamos al pueblo, soñando con empresarios esperanzados y dinámicos pensando más en inversiones y en futuro que en reducción de plantillas y en despidos, con trabajadores orgullosos de su aporte a la comunidad, exigentes en sus derechos porque son responsables en sus obligaciones.
Impulsados por el viento unos ciclistas pasan rápidos cuando estamos a punto de cruzar la carretera.

Buena imagen la del esfuerzo y rendimiento sin ponerse a lamentar de los baches y las cuestas.

viernes, 13 de agosto de 2010

Oposición

La otra semana sufrí un grave contratiempo debido a mi comportamiento. Doy fe de que no hubo maldad en lo que hacía. La dueña de la casa cuida los tiestos que tiene en el patio, bueno, mi corral y yo, por instinto, escarbaba en ellos, la tierra estaba blanda, buen sitio para ocultar mis huesos. Peor era el momento de recuperarlos derribando el tiesto, a veces rompiéndolo y esparciendo la tierra. Yo ponía cara de arrepentimiento cuando me reprendían pero seguía con esta labor de oposición sistemática a la labor de la jardinera. Y llegó el momento culminante, había plantado unos puerros, los había abonado y regado, ¿qué mejor terreno para mis labores escarbatorias? Consecuencia, me puso una correa al cuello y me sujetó con una cadena. ¡Qué día de llantos! Menos mal que al atardecer me soltaron y no me he vuelto a ver sujeto.
Sobre ello hemos platicado. En un país y por supuesto el nuestro, es un partido el que tiene la labor de gobernar, dispone, cultiva y siembra esperando que su labor culmine con el desarrollo armónico de lo plantado. Y existe la oposición, que si no destruye el trabajo desarrollado por el gobierno, como hacía yo con los tiestos, se dedica sistemáticamente a criticar su labor, si riega porque malgasta el agua, si no, porque no pone los medios para el desarrollo, si siembra melones que mejor sería calabazas. Así que la oposición se pasa el día oponiéndose y el gobierno justificándose y acusándola de no hacer nada positivo.
Lo malo es que ambos, de buena fe, creen que esa es su misión y que ese es el comportamiento que se espera de ellos. Se dicen adversarios políticos y están felices en esta lucha sin cuartel celebrando sus sagaces acometidas al rival, jaleados por sus camarillas.
Entre tanto, los ciudadanos se hastían de tantos dimes y diretes y se cabrean porque orientan más su dedicación y energía a esta lucha dialéctica que a la labor de conducir la polis, es decir gobernar.
Ya dicen las encuestas que entre nuestros grandes problemas, los políticos son uno de ellos y no tenemos la posibilidad de librarnos de los más combativos, pues nuestro sistema electoral es de listas cerradas y los partidos, camarillas, tienden a poner a sus afiliados de más acerada dialéctica contra los adversarios y les exigen más caña.
La solución, tal vez, comenzaría por eliminar la palabra oposición. Todos los que hemos elegido son nuestros representantes y esperamos de ellos que construyan, no que destruyan. La labor de control y oferta de alternativas concretas a problemas concretos es construir. Hablemos, pues, de partidos del gobierno y partidos del control y alternativas y habrá que crear una correa o una cadena para los que son siempre destructivos, aunque lo sean de buena fe. Al menos que en las listas podamos eliminar sus nombres y puedan quedar fuera del quehacer político un tiempo, hasta que aprendan.
Oposición, menuda canallada, como la que yo hacía con los tiestos. Yo soy inteligente y he aprendido, ¿por qué no pueden aprender los políticos? o ¿esperan un correctivo?

jueves, 5 de agosto de 2010

Requena. Donde la soledad se viste de luz

Requena, lugar en donde vivo, es un pueblo pequeño. Aún ahora, que es verano, no pasará de tres o cuatro decenas de habitantes. Cuando salimos a la calle, nos acercamos a las eras o encontramos a alguien en nuestros paseos, todos nos saludan, preguntan cuál es mi nombre y yo les hago fiestas y cabriolas.
Algunos creen que la vida en los pueblos es monótona, gris, sin alicientes. Para mí Requena es un pueblo luminoso, lleno de incentivos. Sus habitantes habituales y los esporádicos forman una comunidad nada común, muy diversa y con múltiples saberes y aficiones. Los que se dedican al campo hablan y entienden de suelos y del tiempo; de simientes y de abonos; de maquinaria y de mecánica; de mercados y de papeleos oficiales, ¿qué otra actividad necesita de un uso tan diversificado del intelecto? Pues aún les queda capacidad para otras aficiones como la talla, el conocimiento ecológico de aves y plantas, la práctica de la caza y de la pesca, o el amor por la lectura del que puede dar fe el bibliobús.
Entre sus notables habitantes esporádicos hay algún médico, doctorado, fotógrafo espléndido, maestros y magníficos profesionales de la madera, de la forja, de técnicas constructivas.
Sus habitantes mayores tienen la experiencia de la vida y de sus trabajos, experiencia que regalan y comparten y se nota en sus casas, en el pueblo y más allá a través de los hijos, parientes y amigos.
Junto con mi socio creemos que los pueblos no mueren sino que trasplantan su saber y su sentir, junto con su sangre, a las ciudades y mientras siguen existiendo, gozan de una vida serena, luminosa, llena de equilibrio y sensibilidad.
Este seis de agosto se presenta aquí en el salón del ayuntamiento un libro escrito por una hija y habitante habitual de la localidad, su portada la ilustra un cuadro de Requena, también pintado por ella.
Para conocer su honda sensibilidad nada mejor que podamos leer su LXXXIII y último capítulo.

La voz del silencio
“La voz del silencio se oye aquí, en estos parajes. Tenue melodía de soledad que acompaña, distrae, dulcifica. Bella imagen serena, plácida, que orna el mutismo del grito.
Silencio con voz de árboles que mecen sus hojas a nuestro paso.
Silencio que se oye con el movimiento de la aguja por el bordado que hace la abuela.
Silencio que absorbe el sonido del pasar de las hojas del libro leído.
Voz del silencio que permite oír el trino de los pájaros, el maullar de los gatos en celo.
Silencio que habla en el silencio del alma y del cuerpo.
Concierto de la soledad de estos pueblos, sensación de plenitud dentro.
Voz del silencio, voz oída en la luz que se detiene en los andares veloces del tiempo y clarifica el nuestro.”

Quien esto ha escrito es mi ama, y me llama Príncipe...

¿Puede la vida en un pueblo ser gris?