jueves, 12 de septiembre de 2013

LOS ESCONDITES DEL MÓVIL

Algún día, mi querido Chindas, te llevo a la ciudad para que observes desde la ventana de casa a la gente que transita por la calle, sus gestos, su soledad parlante, su comunicación aislada. Seguro que te sorprende ver a niños, jóvenes y mayores que hablan y hablan sin ver con quien, solo con algo que llevan pegado a la oreja; ese algo, osease el móvil, a veces permanece callado, medio dormido en algún sitio y si no te detienes a adivinar su escondite, te pasa desapercibido.

            Es curioso, amigo mío, la sonrisa alegre cuando la llamada es grata, la mano se afana en apretar una pequeña caja a la oreja, la protege de miradas indiscretas y además ésta siente el cálido palpitar auditivo de la emoción que del otro lado llega. Si, por el contrario, la situación es adversa, la mano tiembla y la agarra con fuerza, la esconde entre las garfas de los dedos. Dolida respuesta a su dócil ser.
            Un viandante y otro también y muchos más veo con el artilugio encendido propinando al aire que respiran en plena vía pública, sus tonos elevados y sus continuos viajes del bolsillo al pabellón del deporte auricular.
            Ríete conmigo con las sensaciones que me barrunto experimentan estos aparatos aparcados o escondidos en el bolsillo de atrás del pantalón. El culandrillo con sus ancas bien rellenas van marcado el ritmo del lustrador y, eh aquí, que nuestro amigo comunicador también siente el placer de ser bruñido en el paseo; sólo el estampido de una llamada musical le saca de sus ensoñaciones. Si por el contrario va en una mochila metido, compartiendo espacio con libros, pañuelos, baratijas o entre conversaciones de enseres, el pobre teléfono móvil se siente desplazado, inútil y un tanto molesto reclama al cielo que alguien lo saque de ese inhóspito lugar.
            Aislamiento colectivo de esta generación que pasa sin ver al que a su lado cruza; parlamenta  muchas horas al día pero se comunica con un solo sentido, anulando el placer de los demás; los hechos que se ven pero no se oyen son nonadas, técnicas de cercanías lejanas y de lejanas cercanías. Maravilloso aparato para prestar ayuda y solicitarla, pero aniquilador uso del que abusa de la usanza.
            Móvil movido de sitio, escondido, apagado o encendido, callado, sofocado, en orejas pegado o posado en la mano cual carroza abierta paseando; orgullo de último modelo, de rizados saberes, de aperturas agrandadas, de sonidos deseados, de...,.

            Chindas, un mundo el de hoy que, de ser pintor, plasmaría en un lienzo con una sola imagen: una oreja enrojecida paseando por esta fábrica de interlocución. Rín, riín..., esta vez es mi pequeño portavoz: “el COI ha hablado”, apago y miro a las nubes y a la calle; empiezan a abrirse paraguas bajo los cuales aparece un nuevo escondite. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA CAÍDA DE LOS CHOPOS

Hace apenas veinte años que la ilusión vistió la llanura; el paisaje mudó el erial en frondoso nido de esperanza. Llegó la primavera posándose en el débil ramaje de los jóvenes chopos; pajarillos retornados piaban alegres en el esbelto tallo de su atalaya. Arboleda señorial se presagiaba y en sus márgenes acariciaba ya el paseo de dueños y ajenos. Sombra llena de luz mecida, paraíso de mariposas multicolores y frágiles, refugio del polvo del camino, sostén del rocío matinal, mirada limpia al infinito.
Años de mimos, riegos, vigilancia amorosa a vuestro crecer callado; el pueblo respira el oxígeno de tan magnífica fábrica y recrea ufano la mirada en el verdor que pende de las ramas. Todo esto queda atrás en este último día de agosto cuando caéis rendidos al murmullo cantarín de la sierra que os tala para caer en brazos de la púa mecánica que os acoge para apilar en hermandad obligada todo lo que habéis vivido junto a nosotros.
Chopal, álamo ya sin alameda, devastado poblado de las aves que emigran de nuevo dejando en el olvido ese juego entretenido entre hojas cruzadas, entre espacios parapetados y escondites gigantes en la imaginación volátil. Mirando tus troncos yacentes me pregunto por vuestro destino futuro, ¿dónde mirarán tus ramas si el amanecer no las balancea, dónde se colorearán las hojas si la savia no las pinta de ese verde primavera? Entretenido enigma que cristaliza para no caer de los ojos que miran el pasado y el futuro entre chirridos de impacto en el suelo. Remolinos de agua.
Caen los chopos uno a uno en despedida lenta y sin pausa; vuelve el horizonte a aflorar en la llanura con su raya marcada en la lontananza que une al cielo y el sol, esta vez, brilla a ras de suelo. El plantío que al otro lado del camino estaba enamorado y comunicaba sus amores a la chopera a través de las palomas del palomar del huerto que la limita, ha dejado de soñar hoy el imposible sueño de amarse.
Vaivenes, de brisas azules se escapan, en la caída,mientras recuerdo al gran García Lorca: Eran tres. Vino el día con sus hachas. Eran dos. Alas rastreras de plata. Era uno. Era ninguno. Se quedó desnuda el agua.



jueves, 29 de agosto de 2013

EL SENDERO DE LOS PASOS DESNUDOS

Amigo Chindas, caen en mis manos unos apuntes que hice allá por los años 50 y tantos en Ecuador y no me resisto a que valores aquella bella experiencia.
Con el guagua (bebé) a la espalda, la pollera limpia de vistoso colorido y la trenza de pelo oscuro sobre un hombro, baja la cholita al mercado. Las manos siempre activas van tejiendo con maestría un sombrero de jipijapa; acabado éste lo coloca sobre la cabeza, luego el siguiente y así hasta llegar al mercado de la ciudad de Cuenca.
Belleza cotidiana repintada en la línea del sendero cada semana. Pasos desnudos, ligeros cual pajarillos picoteando el grano esparcido por el camino, la van acercando a su meta. Aflojando el rebozo con el que sostiene al niño a su espalda, se sienta entre hierbas y guijarros para amamantarlo. Serenidad plasmada de eterno amanecer, sabor a madre del universo expectante.
El mercado en la ciudad es un parque natural de flores en movimiento. Faldas multicolores, sombreros, ponchos, frutas y la voz cantarina que se entremezcla forman un lujoso paisaje para el visitante.
Cuando la tarde va recogiendo los tules del día y la distancia al hogar hace necesario emprender el regreso, la indita atrapa de nuevo a su hijo en la cobija o rebozo colocando a su lado un compañero de viaje; a buscarle bajó hoy al mercado.
Antes de iniciar la subida al monte donde vive, pasa por la iglesia a dar gracias a “Diosito” y allí me sorprendo. Sí, delante de mí, a espaldas de esa señora, dos “caritas” me miran cómodamente instaladas en su “cuna” de viaje. Junto al infante, un chanchito semidormido gruñe por lo bajo. Al lado, junto al banco del templo, un devoto coloca su bicicleta cerca de él. En mi interior suenan campanillas de alabanza y miro perpleja la naturalidad de estos hechos.
Maravillosa provincia la de Azuay en el interior de Ecuador, en ella he descubierto pasos increíbles en el sendero inimaginable de la vida. Rostros soleados de rosáceas mejillas, de mirada inquisidora esperando un saludo, una frase, para responder con una sonrisa llena de apertura y cercanía. Admiro una vez más el traje andino de la mujer. Tres faldas o polleras también llamadas anaco, de paño bien urdido y con variados dibujos y tintes son las sayas de obligado uso. Un corpiño con camisola debajo y el inconfundibles tocado, un sombrero de paja. Calza artesanas zapatillas, algún día quizá fueron nuevas. Maravillosos recuerdos.

No te canso más Chindas, si quieres otro día volvemos a abrir este cuaderno de viaje, ¿te gusta?

jueves, 22 de agosto de 2013

EL PIAR DE LAS FLORES

Chindas, hace mucho que la fantasía que adorna la vida está encerrada en la cápsula del infinito; encadenada por el sol que anda en libertad a sus anchas, quemando parajes de inigualable belleza, y nuestras charlas se han hecho eco de acontecimientos extrapolados a este sentir.
Abramos hoy esa cerrazón y respiremos el aroma que pía al unísono con los pájaros sus romances veraniegos. Cae agosto con pesadumbre en el calendario mientras los tapiales retienen su letargo abrasador. Las surfínias, absorbida su savia azul, empiezan a decaer en lozanía y un leve clamor se escucha al observar las fachadas de las que penden.
Oye, mi buen perro, el cuitado silencio de su fragancia, ese quejido de luces variopintas oscilando como equilibristas a punto de perder su pértiga. Remembranza de primavera a punto de callar, de adentrarse en el gran silencio.
Las vacaciones laborales empiezan a escuchar el gong del retorno, y sumisos, con la cara fresca y airosa por el descanso, lucen su mejor sonrisa a los reencuentros. Atrás quedan esos riegos vespertinos al jardín, ese respirar profundo de la paz en el pueblo con olor a jazmines. En ese silencio de la noche el corazón late expectante al leve murmullo que desde la ventana abierta llega. Es el piar de las flores que no duermen, es su despedida; al lado un capullo rojo renace en el rosal que mira a las flores azules de la alcachofa. Las hojas, primas de las de acanto, abrazan al espinoso tallo sin herirse.

            Adiós dueños de vacaciones recreadas, / adiós a la alegría de vuestra admiración por mi belleza./ Flor de un día soy a vuestro lado,/ sola quedo tras la puerta cerrada/, oid en la distancia mi gemido perfumado y volved a dar alas a mi efímero existir./

viernes, 16 de agosto de 2013

GIBRALTAR

El Peñón de Gibraltar, desde
La Línea de la Concepción
Piedra dolorosa en la vesícula de España. Sedimentación de enemistad guerrera, de años sin decisión para extirpar definitivamente la lacra de un colonialismo que no respeta los acuerdos. ¡Hasta cuando ese sin vivir de nativos y foráneos!.
Finas fibras de tejidos invisibles envuelven ese cálculo pétreo con rivalidades que enfiebran a nuestro país y envalentonan al inglés colonizador.
Mares que sostienen y mecen barcos expectantes; aguas que lamen con avidez la fortaleza de ambas partes y en la orilla sombreada por el Peñón, los ciudadanos de a pie respiran la inseguridad de su trabajo.
Gibraltar, punto de encuentro y desencuentro, guerras que sacrificaron familias, que se adueñaron del pacífico vivir de sus gentes; que con el Tratado de Utrech volvió a lucir un sol mediterráneo que auguraba armonía. 300 años han marcado el devenir de esta roca con sus límites aceptados, pero los nuevos ciudadanos ingleses, tan caballerosos ellos, han perdido las formas en pro de su ambicioso afán lucrativo.
Aguas jurisdiccionales saqueadas. El bastón inglés ha sido incrustado en las simas hiriendo  la belleza del paladar acuático. Pesqueros con su bandera roja y gualda están sumidos en el ocaso del sol esperando un amanecer que permita vestir sus redes de plateado brillante.
La política de ambos países negocia, una defendiendo el acuerdo a respetar entre “caballeros” y la otra parte haciendo caso omiso a un Tratado tan lejano... Mientras, el mundo mira sus miserias desde la óptica de la amistad o simpatía a uno u otro contendiente. Desde el interior de nuestro país y con la perspectiva simple que nos rodea, soñamos con una solución que eleve nuestra autoestima y si esa piedra vesicular es nuestra, que cuando acabe la operación “nos la entreguen”, la conservaremos para recordar lo que ha provocado tal desacierto y asegurarnos en lo sucesivo que los pactos sólo deben hacerse entre personas “nobles” de verdad, que haberlos, hay .

            
Peñón que al cielo miras altanero,/ peñón que asientas tus posaderas en tierra hispana,/ defiende tus raíces ibéricas y muéstrate orgulloso de ser español/ aunque en inglés manoseen tus entrañas.

NOTA.- Un ligero "percance" sanitario de mi dueña, ha retrasado un día esta publicación.

jueves, 8 de agosto de 2013

FESTEJOS

Fiestas de San Miguel 2012
Vamos Chindas, no seas zalamero conmigo porque tu socio está enojado contigo; te escapas de casa y ahora, en verano, hay niños en la calle y “veraneantes” a los que les dan miedo los perros, tienes que comprender que la libertad tiene que ser usada sin perjudicar a otros.
Los días 2, 3 y 4 de este mes hemos celebrado en Requena la fiesta patronal de San Miguel que, como todo Arcángel que se precie, es movible como su festividad.
El calendario de nuestro pueblo ha puesto alas al 29 de septiembre y  le ha arrebatado esa fecha para  que los hijos del pueblo, ausentes todo el año, puedan gozar de sus recuerdos en vivo y en directo.
El sol de estos días enarbola sus rayos para calentar los ánimos. Las espigas ya entregaron su grano generoso al sudor campesino y en la vecindad se respira el murmullo de esos días festivos.
Los baúles vuelven a acoger en su seno los trajes que en ellos son conservados y por unas horas, han sido aireados con ese aire “regional” que tanto favorece a mozas y chiquillos.
En vísperas del esos desfiles y folclore, esas arcas o baúles se sobresaltaron al oír mover sus cerraduras; las bisagras crujieron de placer al poder abrir su alma y, en el encierro, las sayas sintieron al alivio de volar si pesos añadidos a su adormilado yacer. Atrás quedó su letargo de años, una nueva generación vuelve a sentir el placer de vestir esa moda añeja de las bisabuelas con sus chambras empuntilladas y sus corpiños de terciopelo.
Procesión con el estandarte de San Miguel y celebración siguiente de la Asociación Santa Ana con el “nieto” llevado en andas doradas. Una talla del Niño Jesús engalanado para la ocasión, daba su bendición a todas las abuelas con su mirada llena de infantil dulzura rodeado de pequeños, vestidos con manteos rojos, color dominante del cariño.
Un año más Requena ha conmemorado con unidad y armonía sus festejos anuales. Tanguilla, bailes, magia, disfraces... complementos de una fiesta en la que las familias honran al santo con sencillez, esta vez acompañándonos otra Asociación vecina, la de Santa Mª de la Cabeza de Marcilla que, con  su presencia y atuendo típico, realzaron la proximidad de la amistad que comparte la alegría entre estos colectivos pequeños. Gracias por ello.

A San Miguel nuestro patrón
luchador contra el mal, le pedimos sin cesar
que a nuestro lado esté templando el acero de la Fe
para vencer toda adversidad. 
(cántico popular).

jueves, 1 de agosto de 2013

EL COPAGO UNIVERSITARIO

Fachada de la Universidad de Valladolid
En la vida conocer, sentir, querer y actuar es un continuo aprendizaje. En  verano hay más personal y movimiento en el pueblo y mi corral se llena de personas que me son ajenas o apenas reconozco. ¿Qué voy a hacer? ¿ladrar para que sepan que estoy aquí y éste es mi territorio? Así lo he hecho y mi socio ha cogido un rebote supino encerrándome en mi parcela del corral y diciéndome que no se ladra a los amigos.
Ya más tranquilos, hablamos de que es preciso aprender cuando surgen nuevas situaciones. En la educación está la vía para conseguir un más pleno desarrollo personal y una sociedad más justa y solidaria.
Por eso las sociedades modernas ponen un gran esfuerzo en la formación, tanto de personal como de medios.
En concreto, en España existe la universidad pública y la forma de financiarla es el copago. Una buena parte del gasto lo asume el Estado y la otra el estudiante con la matrícula que es una parte considerablemente menor que la del gasto público.
Detrás de esto está la convicción aceptada por la comunidad de que no es posible una sociedad próspera sino es una sociedad del conocimiento; que no se pueden desperdiciar capacidades; y que la solidaridad comienza por la igualdad de oportunidades.
Pues he aquí que la nueva ley Wert, a los que no tienen posibilidades económicas para costear la matrícula, les pide condiciones especiales para gozar de la beca y del puesto universitario que paga básicamente el estado.
Consecuencia: los que sí pueden y tienen más recursos económicos siguen disponiendo de la financiación pública con menos exigencias, y se invocan problemas de crisis y falta de dotación para esta solución.
Se recorta, pues, al que no tiene y al que tiene se le da. Así la sociedad del conocimiento se reduce a los que tienen capacidad financiera, se pierden sujetos capaces y la solidaridad se ejerce con quienes la necesitan en menor grado.

Váyase señor Wert y acólitos; habrá que encerrarlos en un rincón del corral y abroncarles para que aprendan, como hacen conmigo.