viernes, 17 de marzo de 2017

La belleza de la esperanza incierta

Florece el almendro pintando de belleza el patio de casa. Días de sol adelantando la primavera, creando un espejismo lleno de frutos.

Incierto el porvenir de este árbol que llena de admiración su florido ramaje. A lo lejos se vislumbran heladas con intención de llegada a estas tierras. Rabia del viento que es apartado, detenido en otros horizontes, pretendiendo viajar hasta nosotros.

Chindas escarba a pie de árbol, intentando coger a un topillo que ha visto colarse en la tierra hasta las raíces. Se le riñe pero su afán crece ante el olor del animal, cuyo corazón late desbocado en su escondite. Unas flores caen sobre el perro decorando su cabeza. Me río y me mira vencido.

Esperar. Esperanza incierta del futuro de frutales que salen a escena maquillados antes de tiempo. Belleza delicada que, cual abanico coqueto, mece sus ramas aromando el ambiente ¿Llegará a su plenitud maternal viendo crecer sus almendrucos? Política del tiempo.

Abejas ansiosas, zumbando liban el néctar virgen de las flores. Alas transparentes se agitan llevando a estas vistosas  trabajadoras, por caminos de pétalos y colores.


La tarde va apagando la luz y la apostura de las plantas adormece esperando que, de nuevo, la primavera despierte con ellas al amanecer. 

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