jueves, 22 de junio de 2017

VERANO ROMPIENTE

¡Hola, Chindas!, parece que con esta ola de calor estamos abocados al silencio  en el teclado del ordenador. El paisaje veraniego se ha tornado árido, sin perspectivas de cambio de color ya que la lluvia pasa sus vacaciones fuera de esta tierra nuestra.

Se agrieta y adolece el suelo vomitando la cosecha sin granar. Llanto sin lágrimas que parece un alarido salido de sus entrañas. El labrador mira con pesar el desatino del cielo, que está borrando las huellas de esperanza que  acompañó la siembra. Una y otra vez otea el horizonte donde cielo y tierra se unen. Impoluto el azul celeste se muestra ajeno a la necesidad de agua. La flor del girasol, único germen sin nacer aún, quiere beber la vida para adornar estos eriales panorámicos.

Cereales que alimentan no verán su harina hecha pan; sus espigas estériles volverán  a caer con la caña al suelo de pisada fácil y triste. La blanca nieve del invierno tampoco cubrió de armiño los hombros de los surcos y la primavera solo aporta gorjeos y flores para recibir al verano.

Ya no hay cantares labrantines en el aire, ni las eras se preparan. La ausencia de lluvia benefactora en su momento ha dotado de  palidez los ocres; murmullos verdosos aparecen espaciados cual melena desaliñada  a medio recoger. Como ves, querido Chindas, el panorama actual causa una cierta tristeza. Las fuentes dejan caer hilos de plata para que abreven las aves, algún animal ocasional y el vecino que gusta de lavar su cara con la frescura del agua.


Vacaciones de capitalinos llenando los pueblos de tertulias en la solana, paseos con el gozo del silencio y el aire decorando el rostro de salud. A pesar del “mal año”, tú sabes, mi buen amigo, que recibimos con gusto a estos vecinos ocasionales y les deseamos felices días compartidos. Que la ola de calor no borre nuestra sonrisa y tu voz suene vigorosa para que podamos seguir tecleando.

¡Guauu..!, Sí, ya sé que tenías ganas de estar otra vez en tu página, intentaremos conservar la amistad de los lectores y que no te olviden. 

viernes, 26 de mayo de 2017

MATERNIDAD DE ALTURA

Observa, Chindas, el nido de la cigüeña y su cigoñino al lado en la torre de la iglesia. ¿Ves el azulado cielo envolviendo a esta pareja unida? Miran los padres a su polluelo con dedicación y constancia, nunca lo dejan solo, ambos se turnan en el cuidado y alimentación. El otro hijo cayó del nido y quedó tendido en el suelo.

Sueño eterno con plumones de algodón vistiendo su cuerpo. Desde la altura una mirada nada más seguida de un crotoreo, a modo de lamento.

Mes de mayo renaciendo y festejando el Día de la Madre. Olor a ramos de flores, a cariño, a festejo familiar, a añoranzas de esa ausencia que se hace presente.

Maternidad de estreno y maternidad peinando canas; corazón abierto, que disculpa y abraza. Celebración de domingo, con ausencia de los hijos en otros días de la semana. Amor sentido en la profundidad del alma, que dura más allá de la lluvia, los truenos e incluso la granizada. Camino siempre abierto a la casa.

Maternidad de altura en rincones abandonados, en hogares rotos y en chabolas que apretujan; en barcazas o caravanas de deshecho. Brazos cobijando, compartiendo el calor de los latidos del corazón. Cordón umbilical nunca cortado, risas compartidas, lágrimas enjugadas, mano tendida para ayudar a levantarse tras la caída.

Disculpa en la debilidad o en la soberbia; siempre hay un motivo para perdonar en el corazón de una madre. Perfume de mayo en las manos rugosas que preparan la comida que “recuerdan” como manjar casi olvidado en sus nuevos hogares.

En el silencio de ese sentimiento, el padre aparece anodino, el protagonismo se lo lleva ella, el motor de la embarcación de la familia. Navegar juntos es  tarea diaria y las olas lo saben cuándo se ondulan en ese mar a su paso. Unidad, hogar, nido, alimento y apoyo incondicional.

Hijos emplumando las alas para cruzar el horizonte y vivir en libertad. Atalaya vigilante esperando el retorno.


jueves, 4 de mayo de 2017

AGRADECIMIENTO

El sábado día 29, como sabes querido Chindas, presentamos el libro titulado “El Museo de la Tierra Labrada”, en Frómista. Dada la concurrencia al acto, es hora de que mostremos nuestro agradecimiento a cuantos asistieron y muy especial a los colaboradores que hicieron posible su éxito.

A José Mª Nieto, periodista gráfico del ABC de Valladolid, que dirigió el acto. Al Dr. Enrique Ortega, prologuista del libro, de León. A nuestro amigo J. Ramón Lagunilla por el excelente trabajo audiovisual. A la empresa LOA Proyectos Creativos, editora, que ha sabido vestir nuestros pensamientos escritos con elegancia y profesionalidad. Y cómo no, a Rodolfo Puebla, director del Museo, quien con su entusiasmo ha unido en un abrazo las espigas del campo y la hoz. Los aperos oxidados han adquirido el brillo del recuerdo cariñoso de las manos que se sirvieron de ellos.

En especial también a los vecinos de Requena de Campos que se desplazaron a esta localidad para acompañarnos, mostrando así su afecto. Gracias a todos y cada uno de los amigos de antes y a los de ahora, por la atención de hacer con su presencia un acto digno. El camino de la Cultura, con mayúscula, se muestra transitando por senderos sencillos, pisando los escenarios de las letras aunque éstas lleguen plasmadas con plumas rurales.

Cálamos entintados dejan las huellas del tiempo en el libro del Museo Histórico Etnográfico de Frómista; evocaciones y sentimientos se aúnan para elevar la profesión del agricultor con sus luces y sombras. Pasado laborando con sudor y esfuerzo, con medios rústicos. Sabor de hogar al regreso, abnegación reflejada en las salas como testigos mudos de nuestro presente. Abuelos, padres, amigos cultivando. Nosotros, sus descendientes, recordando con la mirada la grandeza de su amor; en cada objeto hay latidos de sus vidas por lo que invitamos a todos a visitarlo.

Gracias de nuevo. Con las alegres notas de un acordeón, Avelino y Emma de Dios dieron fin a la presentación literaria.

Mi querido Chindas, en síntesis puedo decirte, que fue una jornada agradable.

¡GUAUUU...! por mi ama.


lunes, 24 de abril de 2017

DÍA DEL LIBRO EN FRÓMISTA (Palencia)


Saltando las fechas del calendario nacional, en Frómista se celebra el Día del Libro el 29 de abril, por la tarde.

Para tal Día, se presenta en escena el libro titulado El Museo de la Tierra Labrada, cuya autora es Socorro Ortega. Pluma campesina que se ha dejado atrapar por los útiles de labranza de antaño que se exponen en el Museo Histórico-Etnográfico de esta Villa.

Rodolfo, director y dueño del mismo, con su impronta cordial y sabiduría del oficio, contagia el entusiasmo de su coleccionismo.

En conversación callada, la autora ha escuchado añoranzas, ha compartido sentimientos ocultos en el óxido de los hierros, de los arados, las máquinas, los enseres olvidados o dormidos por el progreso que los apartó de su faenar diario. Paro forzoso, dicen.

Un paseo por las salas le hace revivir con añoranza el uso que dieron los antepasados de la generación actual a cada instrumento de labranza, del hogar rural, de los juegos populares, infantiles... Esfuerzo con sabor a pan familiar, a trigo, a siembra, siega.

Paisaje de Tierra de Campos, adormecido en invierno, plenitud de primavera, oro del verano en la llanura “sin curvas”, que diría Ortega y Gasset. Colores, ocres, verdes, rojos de amapolas adornando y un cielo purísimo que invitan al pintor a plasmar tal belleza. Y el Canal de Castilla colocando su cinta azul en la melena de los surcos, fertilizándolos.

El Museo de la Tierra Labrada quiere ser un canto a la sensibilidad, una mirada profunda al ayer de nuestro hoy. Pone el acento en los objetos que están expuestos, conmemorando son su silencio la historia y cultura de los hombres del campo.

Este libro es un paseo rural, un álbum de recuerdos sacados a la luz. El botijo de la era os invita a saciar vuestra sed de tantas cosas... Viérteme, dice el agua desde su intimidad, quiero caer en tu interior, ablandar tus ansias de mi presencia. Te vacía para llenarme. Gozo infinito.


Quedáis invitados a la presentación, amigos lectores. ¡GUAUUU...!

jueves, 20 de abril de 2017

SEQUÍA

La lluvia que no llega
Mi querido Chindas, ha pasado la Semana Santa con el sol acariciando tu espalda y hasta con galbana te has tumbado en la hierba. El baño que te diste en el Canal tratando de atrapar a una rata de agua te dejó fresco y los ojos brillantes. Con júbilo exclamaste un ¡guauuu..! de satisfacción, por unas vacaciones tan secas.

Los campos a su vez añoran la noche para apagar la sed que la luz les provoca. Tristeza que oprime e impide asomar la semilla, crecer y vivir. El seno de la naturaleza adolece de agua y el fruto de sus entrañas se debilita. Llanto reseco del suelo; miradas suplicantes al cielo queriendo atisbar alguna nube benefactora.

Los vecinos ocasionales de estas fechas ya han retornado a sus hogares urbanos. Las ruedas de los vehículos rotan por las calles, que poco a poco quedan en silencio, y desaparecen alegrando la carretera.

Los rurales seguimos suspirando por esa lluvia que no llega y la esperanza se desvanece día tras día. Abril, agua mil, oíamos decir cuando eran frecuentes los aguaceros y la cosecha presagiaba bonanza. ¿Se ha perdido también la veracidad de los adagios?

El cinturón empieza a apretarse en la economía familiar. Sueños de renovación en la casa, en el vestuario, en el ocio, se achican con el esplendor del sol que sigue calentando a su manera, hiriendo las reservas acuíferas que sostienen el futuro inmediato.


Calentura a destiempo, mensaje al esfuerzo que no entiende de cambios climáticos, que sembró y vio amanecer el fruto esperado. La tierra mira al labrador suplicando agua y éste, en un llanto sin lágrimas que la empape, le pide calma. Llegará sin duda la nube con su saya parda y regará el jardín de la naturaleza. Las espigas brotarán hermosas y la primavera cumplirá con el verano. 

domingo, 9 de abril de 2017

FECHAS SANTAS

Como cada año la Semana Santa cristiana rodea a fieles e infieles. La tragedia que redimió al mundo se revive con devoción, sensibilidad y agradecimiento por unos, con indiferencia y hedonismo por otros. Vacaciones al sol disfrutando del tiempo libre, de la libertad del aire.
Pom, Pom... las cofradías anuncian su paso en las procesiones, túnicas y capirotes disfrazando la religiosidad. El pueblo con su laicismo empieza a no comprender el porqué de estos ritos callejeros tan populares. Imágenes de dolor en la crucifixión, en la Madre que acoge a su hijo muerto; en los pasos que recuerdan la Pasión con mayúscula de un hombre bueno que divulgaba mensajes de igualdad, de paz, de fraternidad. Su delito fue ser honesto, solidario, rebelde con la injusticia social.
En voz alta denunció abusos de poder; ante la soberbia de dirigentes predicaba con el ejemplo la humildad y servicio. Sus milagros fueron y siguen siendo respuesta a demandas de amor solidario, a peticiones calladas de aceptación, por ejemplo, del ciego de nacimiento. Ver. Ver la verdad, mirar con ojos nuevos.
Luchar por el bien común conlleva incomprensión y crítica por un sector que adula al poderoso y espera prebendas del mismo; sólo unos pocos son afines al líder que se enfrenta y reconocen la magnífica labor que desempeña a costa de arriesgar su vida. Hoy día sigue siendo aquél presente.
Crucifixión hecha mensaje cada año, así viene siendo desde hace siglos. Yo no creo, se oye decir con frecuencia en cualquier círculo, pero sí quieren que la sociedad siga los pasos del Maestro, la enseñanza de paz, de justicia, de fraternidad. Que acabe la violencia, que no se enriquezcan los avaros y caiga sobre el pueblo llano la dureza de la vida.
Que acaben las guerras, las catástrofes, el por qué mueren los niños, las enfermedades... Lacras son que confunden porque no se cree ni se ve la historia de Aquél que quiso acabar con ellas y sigue crucificado siendo inocente. Semana Santa, recordatorio. Aunque no creas en nada, haz el bien siempre que puedas.

viernes, 31 de marzo de 2017

PLANTANDO EL PAISAJE

Hoy Chindas, el entorno del pueblo ha amanecido más bonito. Se han plantado setos y árboles en lugares áridos y tristes. Con el sencillo ejercicio de poner en el hoyo la planta y taparla, la esperanza viste de verde perenne la dilatada soledad de estos parajes urbanos.

Toño, Julián y Javi González (hay más Javis, en el lugar) han colaborado en hacer realidad este deseo municipal de dar pinceladas de vida a espacios degradados. La CHD, sin adivinarlo siquiera, ha llenado de ilusión el devenir del día del medio rural en que ha hecho escala.

Plantas que dormían en el vivero y crecían en macetas encerradas han salido de excursión. El traqueteo de la furgoneta las violenta y sus ramas se tocan; emoción juvenil que viaja a un destino desconocido, alegría festiva tarareando aromas al conductor José Luis, el cual, con la amabilidad que lo caracteriza, de vez en cuando las mira, siendo partícipe de su belleza, de la nueva cuna que las espera y del ajardinado paisaje que se formará con ellas.

El viento juega con las macetas vacías, enlutadas ellas, llevándolas de un lado  a otro de la calle. Vacío su vientre se tornan inservibles, sólo una mano generosa volverá a poner tierra en ellas y comenzará de nuevo la gestación.

Plantando el paisaje/ pájaros sobrevolando ramas nuevas/ futuros nidos se mecerán en ellas...
Primavera estrenando caminos con horizontes impensables/ recreo del vecino ausente en el invierno al llegar al pueblo/ miradas próximas al otoño de los años/ reviviendo la ilusión de ver crecer el futuro.


Gracias a cuantos han hecho posible este presente. ¡Guauuu....!