jueves, 7 de junio de 2012

CON OTRA MIRADA


Como os dije la semana anterior mi socio deja por un tiempo, espero que  corto, de compartir conmigo los avatares públicos que tantos desasosiegos ocasionan a la sociedad y que él y yo manifestábamos en este blog para llegar hasta vosotros.
A partir de ahora mi ama y señora de la casa  será la que durante ese “descanso” cogerá el relevo y plasmará mis “otros pensamientos “. Ella sé que me llevará por caminos donde mis patas apenas tocarán el suelo, correré persiguiendo sueños en vez de perdices, liebres o avutardas; pero lo vamos a pasar bien y seguro que los que seguís el blog también.
Pensamos que todos los lectores, y ya amigos sin rostro fijo, tenéis un hueco en vuestro pensamiento  para gozar de la belleza y saliros de vez en cuando de los hechos políticos, del cotidiano vaivén social con injusticias incluidas que pretenden borrar ese espacio íntimo de vuestras vidas, incluida la mía que es de perros.

Hoy, para comenzar, os diré que mientras yo gozaba de una siesta placentera en el patio de la casa, tendido cual largo soy a la fresca de la acera  en el porche, ella rememoraba  algo que escribió hace un año sobre el  pueblo en que vivimos. Me leyó algo que regaló  mis oídos, es cierto que se refería al anterior perro que guardó y gozó de los mimos de los amos, se llamaba “Orejas”, pero que ¡caray! por algo soy su heredero. Lo titulaba así: “Ladridos en la noche”…

Llega la noche cubriendo con sus sombras  el corral, los tejados, las callejas. Dormitando está el sueño en su cama de sábanas de luz del día, de colcha que abriga y abraza. Un ladrido, cual aviso de vigía rasga el velo del silencio, sigue otro, otro más ¡algo pasa!. De pronto todos los celadores nocturnos sus orejas levantan  y, haciendo coro ladran.
Candilejas mortecinas van llamando la atención de casa en casa. ¡Silencio! Grita el amo con su dormitar a cuestas. Esta vez ha sido falsa alarma.
Ladridos en la noche, compañeros del desvelo, guardianes de estrellas, de sueños. Fidelidad de amigo “Orejas”, te llamamos así por tus orejotas grandes, yo duermo y tu velas.

¿Verdad que es un cántico a los perros muy bonito?, me gusta el final, aunque en toda la página tiene frases que me humedecen los ojos, el final le entenderéis vosotros mejor que yo porque ella dice que quizás yo no lo comprenda. Dice así:

Ladridos de medianoche,  noche en calma/ ¡Guau, guau! De color despierto/ ¡Guau…u… u! color naranja/ Coros de guaus verde rabia/ Correa apretando la garganta/.

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